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La limpieza de los fondos
Jose Luis Daza Cordero
Federación Andaluza de Actividades Subacuáticas
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La gran masa de agua que
constituye los océanos y los mares está íntimamente ligada a la
existencia de vida en nuestro planeta. Muchos de los procesos esenciales
que tienen lugar, tanto cerca como lejos de las costas, se deben, en
mayor o menor medida, a la existencia de los mares.
Esta complicidad entre mar y
tierra adquiere mayor protagonismo en la franja litoral, donde llegan a
mezclarse características de uno y de otro hasta quedar imbricados en un
solo ambiente. En este punto, debemos entender al mar como una
prolongación de la tierra y a la tierra como una prolongación del mar.
La luz del sol penetra en el
agua y tiende a desaparecer con la profundidad. Esta energía propicia
que sea, precisamente en las zonas menos profundas, es decir, en las
costas, donde se producen procesos de vida complejos que hacen que se
multiplique la diversidad animal y vegetal.
Sin embargo, es también en
las zonas costeras donde la acción del hombre es mayor y, por tanto,
donde pueden ser más perjudiciales para el ecosistema marino. Son muchas
las agresiones que sufre el mar y que, por sus características propias,
en él quedan enmascaradas en gran medida.
Muchos consideran a las
zonas sumergidas lugares ideales para depositar basura y desechos que,
al no ser visibles, pueden pasar desapercibidos, ocasionando de esta
forma perturbaciones de signo negativo y de carácter antrópico en el
ecosistema marino. Por ello, el mar necesita la atención y el cuidado de
todos y el compromiso de contribuir, de manera activa, a su
conservación.
Cabe pensar que el creciente
número de practicantes del submarinismo, experimentado en los últimos
años en el ámbito mundial, podría tener efectos negativos para el
ecosistema marino. Sin embargo, el aumento progresivo del número de
buceadores concienciados de su responsabilidad ambiental y el compromiso
creciente para salvaguardar los valores ecológicos que nos rodean, se
traduce en una elevada participación en acciones en defensa del medio
ambiente marino que contribuyen a hacer compatible esta actividad con el
medio. Un ejemplo de ello son las, cada vez más numerosas, campañas de
limpieza de los fondos marinos, que se llevan a cabo en el litoral
andaluz.
La Federación Andaluza de
Actividades Subacuáticas (F.A.A.S.), y la Consejería de Medio Ambiente
de la Junta de Andalucía, mantienen el compromiso de participar en todo
este tipo de acciones de carácter medioambiental llevadas a cabo en el
litoral andaluz, ofreciendo el apoyo necesario para realizarlas con
garantías de éxito. Prueba de ello es la existencia de un Convenio Marco
de colaboración mutua, suscrito entre ambas entidades, para fomentar
iniciativas en defensa del medio marino mediante acciones centradas en
la conservación del litoral y la preservación de los valores ambientales
de las costas andaluzas.
Se trata de impulsar la
participación altruista de personas y entidades comprometidas con la
conservación de nuestro litoral, a través de distintas acciones con el
objetivo de fomentar el desarrollo de las actividades subacuáticas,
ofrecer una formación técnica de calidad e inculcar el respeto por el
entorno a través de la formación ambiental, haciendo que la práctica del
submarinismo deportivo se convierta, no solo en un deporte de bajo
impacto ambiental, sino en un compromiso de conservación entre el hombre
y el mar.
Una de las muchas acciones
llevadas a cabo es la limpieza de los fondos marinos. Son numerosas las
actuaciones que, en este sentido, han tenido lugar en el litoral
andaluz. Hasta el momento, se han realizado campañas de limpieza de los
fondos marinos en todas las provincias costeras andaluzas. Entre otros
muchos puntos de nuestras costas, lugares como Punta Umbría en Huelva,
Palmones-Los Barrios en Cádiz, Benalmádena en Málaga, La Herradura en
Granada y Cabo de Gata-Níjar en Almería son un ejemplo de ello.
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Cabe destacar el hecho de
que en los últimos cinco años se han llevado a cabo más de treinta
campañas de limpieza de los fondos marinos a lo largo de toda la
geografía litoral andaluza.
Destacan, de manera
especial, aquellos lugares en los que, con el transcurso del tiempo,
esta actividad ha ido adquiriendo carácter periódico, convirtiéndose,
año tras año, en punto de encuentro de amantes del buceo y foro en el
que la preservación del medio ambiente cobra todo el protagonismo,
haciendo que la práctica del submarinismo deportivo se convierta, en una
firme apuesta por la conservación de nuestras costas.
En esta línea, la Consejería
de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía colabora con la Federación
Andaluza de Actividades Subacuáticas, que coordina las actuaciones de
sus clubes afiliados.
La limpieza de los fondos
marinos, como actividad de participación masiva, debe llevarse a cabo
atendiendo a una programación previa, en la que resulta fundamental
prestar especial atención a aspectos tales como la elección de la zona,
la existencia de infraestructura suficiente y la elaboración de un plan
de actuación.
Como actuar
Elección de la zona propuesta
Los Clubes de actividades
subacuáticas inscritos en el Registro de Asociaciones y Federaciones
Deportivas de la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de
Andalucía, afiliados a la Federación Andaluza de Actividades
Subacuáticas (F.A.A.S.), interesados en realizar como actividad la
limpieza de los fondos marinos por sí mismos, o en colaboración con
organismos y entidades, tanto públicas como privadas, cuentan con el
apoyo de la F.A.A.S. Para ello, deben integrarse en el Programa "Fondos
Limpios", dirigido y coordinado por esta Federación, comunicándolo con
suficiente antelación. La Federación Andaluza de Actividades
Subacuáticas, a través de su Departamento de Biología Marina y Medio
Ambiente, efectuará un reconocimiento previo de la zona propuesta con la
finalidad de determinar si las condiciones de la zona recomiendan la
limpieza, así como delimitar las áreas concretas de actuación.
De este informe previo se
informa a la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente
correspondiente.
Existencia de infraestructura
necesaria
La realización de este
tipo de actividades debe estar avalada por la existencia de la
infraestructura suficiente en la zona, que garantice el buen fin de la
misma. Debe hacerse constar qué organismos participan y en qué medida
lo harán.
Asimismo, han de tenerse
en cuenta, entre otros factores, los siguientes:
Posibilidad de
delimitación de la zona de actuación y ordenación del tráfico y zona
de aparcamiento.
Acordonamiento de áreas
concretas para no interferir con otros usuarios de las mismas.
Determinación de la zona
de depósito temporal de la basura recolectada.
Cobertura de la actividad
por embarcaciones y plan de actuación para la recogida y transporte en
el agua de la basura recolectada.
Transporte y destino final
de la basura extraída.
Plan de seguridad de los
participantes, cobertura sanitaria in situ y plan de
evacuación.
Comunicación a las
autoridades competentes en materia de tráfico marítimo.
Control de la cobertura de
los seguros de los participantes (Licencia Federativa).
Control de la titulación
mínima exigible para los participantes.
Presupuesto de la
actividad.
Plan de actuación
Se debe realizar una propuesta
de Plan de Actuación que incluya cada punto del programa propuesto.
Entre otros apartados, deben tenerse en cuenta los siguientes:
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Breve instrucción a los mismos:
Áreas de actuación, normas generales, cobertura sanitaria, indicación
del Plan de Seguridad, etc.
-
Memoria final de la actividad
Al finalizar la actividad se
debe entregar a la F.A.A.S. una memoria final que refleje todo lo
acontecido durante la realización de la misma. Esta memoria debe incluir
unas conclusiones, que contribuyan a mejorar en lo posible similares
actuaciones futuras.
La Federación Andaluza de
Actividades Subacuáticas emitirá un informe final de la actividad que,
junto con la memoria final, será enviado a la Consejería de Medio
Ambiente, a través de la Delegación Provincial correspondiente.
Realizar este tipo de
acciones sin tener en cuenta algunos sencillos consejos puede contribuir
a provocar, de forma involuntaria, daños que, en algunos casos, podrían
alcanzar notable relevancia y que harían que esta actividad se alejase
del cumplimiento de su verdadero objetivo. Por ello, es necesario
informar y formar, contando con el apoyo y asesoramiento de personas y
entidades conocedoras de la materia.
En este sentido, resulta muy
útil recordar diez indicaciones sencillas, a modo de decálogo del
participante, para que la contribución de cada buceador pueda llevarse a
cabo con las mayores garantías de éxito.
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Situación en el fondo .
¿Es necesario mover muchas piedras o remover en exceso el fondo para
rescatar el elemento en cuestión?. A veces es mayor el daño que se
puede producir en el entorno que el beneficio aportado.
-
Tamaño .
¿El elemento o estructura a recuperar tiene un tamaño abordable?. Si
se trata de algo excesivamente pesado para los medios de que
disponemos es mejor dejarlo donde estaba, proceder a su señalización y
comunicarlo a la organización.
-
Integración en el medio .
Algunos elementos de origen externo al medio marino han pasado a
formar parte de él de tal forma que, lejos de constituir una verdadera
agresión ambiental, se han integrado incluso en el paisaje.
-
Nivel de recubrimiento .
Hay que tener en cuenta el porcentaje de recubrimiento del elemento
que queremos recuperar. Si está recubierto por organismos diversos en
más de un 50% convendría considerar si convendría dejarlo donde está.
-
Colorido .
El colorido que presenta el elemento a recuperar proporciona una
cierta información acerca de los organismos que lo recubren. De esta
forma, normalmente la presencia de muchos colores distintos se suele
traducir en una alta diversidad específica (mientras más colores, más
especies presentes).
-
Presencia de elementos huecos .
Antes de decidir rescatar un elemento del fondo conviene cerciorarse
de la presencia de posibles oquedades que pudieran albergar en su
interior formas de vida (peces, moluscos, crustáceos, organismos
coloniales, etc.) y evaluar en qué medida se podrían ver afectados al
desaparecer de allí la estructura que, posiblemente, le servía de
cobijo y/o sustrato de asentamiento. En cualquier caso, se debe tener
la precaución de recuperar el elemento dejando en el agua a los
organismos que tuviera dentro.
-
Elementos biodegradables .
Hay elementos que se pueden degradar con el paso del tiempo por lo
que, en general, no suponen grave riesgo para el ecosistema, otros
como por ejemplo plásticos, PVC, etc., que no se degradan, deben ser
eliminados del fondo teniendo en cuenta las consideraciones
anteriores.
-
Recuerdos .
Hay que procurar no llevarse ningún organismo vivo como "recuerdo" de
nuestro paso por el fondo (animales con concha, algas calcáreas,
etc.). Por atractivos que puedan parecer, siempre estarán mejor en su
medio que en la "vitrina de trofeos" de casa.
-
Bucear con cuidado .
Se debe procurar bucear de forma que causemos el menor daño al
ecosistema (no arrastrarse por el fondo, tener cuidado con el
movimiento de las aletas, etc.). De no tenerse esto en cuenta, se
podrían provocar, de forma involuntaria, alteraciones importantes de
carácter negativo en el entorno.
-
No perturbar el entorno .
Es muy importante que los elementos que no han sido retirados del
fondo y los que han tenido que ser movidos para retirar otros queden
como estaban antes de iniciar la recogida (donde estaban y como
estaban). Para muchos organismos resulta vital su situación y
orientación.
Toda esta información está
incluida en el folleto explicativo "Fondos Limpios" editado por la
Federación Andaluza de Actividades Subacuáticas y disponible para
cualquier persona o entidad que lo solicite.
Federación Andaluza de Actividades
Subacuáticas
Edificio de Actividades Náuticas
Playa de las Almadrabillas, 10
04007-Almería
Tlf. 950-270612
Fax. 950-252113
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