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Marcelo Mammana. 
Pintar con luz
 

Marcelo Mammana  ha viajado con su cámara por lugares increíbles, desde las costas del Caribe hasta la Antártida, donde se encuentra en la actualidad trabajando en la Base San Martín, situada en el Islote Barry, que forma parte de las Islas Debenham, en la Bahía Margarita. 
Comenzó a bucear con trece años Desde entonces ha publicado muchas de sus fotografías y escrito artículos en revistas de buceo y actividades turísticas.  Fue editor y director de la revista argentina de buceo Easy Diver.  Entre sus muchos trabajos subacuáticos destacan los que realiza en blanco y negro, que requiere de una habilidad especial.  Técnica, arte y estilo sutil que nos conduce a la esencia de la fotografía: pintar con luz.

GPS Buceo  ha contactado con él en la Antártida para pedirle una entrevista a la que accedió con su carácter amable.

Marcelo Mammana. Copyright. Ballena en Península Valdés, jugando con burbujas.   www.light-underwater.com
 Ballena en Península Valdés, jugando con burbujas.
 

La gente interpreta la fotografía en blanco y negro como algo del pasado.
¿Cómo puedes sorprender y ofrecer calidad en blanco y negro en el siglo XXI?

No estoy tan seguro de que la relacionen sólo como el pasado. Mucha gente la ve como fotografía de exposición, como fotografía "artística" (Fine Art Prints y todo eso). De hecho, muchas de las fotografías que habitualmente se exponen, son en blanco y negro.
Existe sí la impresión de que el blanco y negro requiere de más técnica y conocimientos, sobre todo si revelas e imprimes tus propias fotos. Eso te da más control sobre la copia final, pero tampoco es absoluto. Muchos buenos fotógrafos trabajan con un laboratorista al lado, en equipo, al que le indican cómo quieren la imagen final y ellos no participan de todo ese proceso (que es muy tedioso a veces).
Hoy, por supuesto, lo mismo se puede hacer digitalmente, y aunque la mayoría piense que trabajar en Photoshop es más fácil que hacerlo en el laboratorio, también se necesitan conocimientos para eso. La diferencia está más en el tiempo que se invierte, en la no posibilidad de corregir errores con solo apretar una tecla, y en que si quieres hacer otra copia igual, tienes que pasar por todo el proceso químico nuevamente.
Con respecto a la calidad, yo creo que pasa por cómo se fotografía, cómo se ve la luz y se la captura, más allá del medio usado. Uno puede sorprender con cualquier imagen, independientemente del medio.
Sin embargo, debo admitir que la gente espera ver imágenes subacuáticas en colores, y se sorprenden cuando les muestro en blanco y negro. Creo que el blanco y negro le da más dramatismo a la fotografía de algunos sujetos, y exagera el dramatismo que otros tienen, como por ejemplo, un naufragio. No imagino otra forma más dramática que mostrar un barco hundido en blanco y negro.

 

En estos momentos trabajas en la Antártida, como médico y fotógrafo en la base
de San Martín. ¿Cómo es tu día a día?

Bueno, en estos días estamos preparando el relevo, así que todo es un poco caótico, pero ordenado. Normalmente en el año hemos tenido horarios de trabajo que han ido cambiando de acuerdo al clima y la estación. Fuera de esos horarios, prácticamente he salido a fotografiar todos los días.
Desde el punto de vista médico, estás de guardia las 24 horas del día, todos los días, lo que significa que debes estar siempre disponible y para cualquier tipo de dolencia.
Afortunadamente, se hace mucho hincapié en la prevención, y gracias a Dios, hasta ahora hemos estado todos bien.
Desde el punto de vista de la fotografía, cuando estás en un lugar así por todo un año, es difícil no sacar buenas fotos. El desafío fue poder sacar fotos nuevas cada día. Diferentes. Estamos en un islote y el mar no se ha congelado tanto como en otros años, por lo que nuestros movimientos han sido algo limitados. Es duro despertar y ver siempre el mismo paisaje y tratar de sacarle el jugo, variando los puntos de vista (que no son muchos!) a los mismos glaciares, los mismos hielos... De todas maneras, el hielo es algo que fascina y cautiva. Cuando estaba en Buenos Aires, preparando el viaje, repasaba libros sobre la Antártida y veía con asombro que el 80% de las fotos eran de témpanos, hielos, etc. De más está decir a qué le he sacado más fotos, no? Es que no te cansas nunca de ver y sorprenderte por las formas, los colores y las luces en esas moles impresionantes.
Lamentablemente, el buceo será para otra vez. Si hay algo seguro acá es la imprevisibilidad del clima. Dejé los buceos para la primavera y verano, saliendo de la oscuridad del invierno, pero el mar me jugó una mala pasada y sólo pude sacar algunas pocas fotos. Hoy por hoy, no hay más de dos metros de visibilidad.
 

Marcelo Mammana. Copyright. Algas, Canal Beagle, Ushuaia, Tierra del Fuego.  www.light-underwater.com
  Algas, Canal Beagle, Ushuaia, Tierra del Fuego.
 

Desde tu experiencia personal. ¿Qué nos puedes contar sobre el cambio climático?
Todo esto del cambio climático es medio confuso, sujeto a muchos intereses y cuando uno busca información hay muchas opiniones encontradas. Por ejemplo, en el rompehielos nos acompañaba un científico sueco que está en la vereda de los que piensan que en realidad no hay tal problema. Que los cambios no son tan drásticos y que nada de lo que sucede es en realidad sorprendente, sino que es parte de un ciclo. No era un improvisado. Después de ese viaje, volvía a un Congreso en Estocolmo y tenía una entrevista con el Rey de Suecia y sus asesores sobre el tema.
Personalmente, les puedo decir, sí, que en base a lo que había leído sobre la zona, el mar se comportó en forma muy diferente este año, comparado con el pasado y con años anteriores (la Base San Martín está en el Islote Barry, que forma parte de las Islas Debenham, ubicadas en la Bahía Margarita, en la Tierra de Graham, al sur de la Península Antártica, en su costa occidental).
Normalmente hubiéramos esperado que la bahía se congelase a fines de mayo y permaneciese así hasta noviembre (en los '50, se congelaba en abril y permanecía hasta diciembre, con un espesor promedio del hielo, de 1.5m). Este año, empezó a congelarse en julio, duró un par de semanas, se quebró, en 24hs un temporal de viento limpió las costas de hielo y volvió el mar a como estaba antes. Esto se repitió hasta octubre. El máximo espesor que tuvimos fue de 45 cm y el máximo tiempo de mar congelado en forma contínua fue de aproximadamente 3 semanas. En esos meses, siempre veíamos mar en algún lado y de hecho, no pudimos hacer los recorridos en moto o esquí que habitualmente se hacen para reabastecer los refugios.
Desde el punto de vista del agua, en agosto se podían ver los témpanos desde la superficie y hasta unos 20-30 metros de profundidad. La claridad era increíble.
Desde fines de octubre, el agua está turbia y verdosa. Habitualmente esto ocurre a fines de diciembre y enero, con el crecimiento de algas microscópicas (diatomeas), macroscópicas y plancton. Probablemente, la falta del techo de hielo, que hubiera impedido el pasaje de luz y calor, hizo que este proceso se adelantara. Esto es sin duda muy notable. Lo he comentado con científicos de Rothera, una base inglesa a 70 km al norte de nosotros, y suponen lo mismo.
 

Con la cámara en la mano. ¿Tu mejor momento?
Me apasionan los naufragios y los grandes mamíferos, y ahora, los grandes hielos. Se mezclan muchos recuerdos. Los naufragios en Aruba (el Antilla!) y en Grand Cayman, y las ballenas y lobos de la Patagonia, probablemente sean los más recordados. Mis buceos desde la costa en Bonaire fueron también inolvidables. Bucear, comer, bucear, dormir, bucear, comer, bucear... he llegado a rogar por un día lluvioso para poder descansar!
La Antártida es una deuda pendiente, más allá de las fotos que pueda hacer de aquí a mediados de febrero, en que se planea la vuelta.
 

¿Química o digital?
Siempre fuí partidario de la fotografía tradicional. Si la película en blanco y negro tiene grano, mejor! Incluso he probado procesos antiguos, como papel salado y calotipos.
He hecho mucha fotografía estenopeica (sin lentes), y todo lo que requiera un poco de técnica y mano, me gusta.
No creo que sean útiles las interminables disputas sobre película o digital. Cada uno hace lo que le gusta y lo importante es el resultado. A quién le interesa saber la marca de los óleos que usaba Rembrandt?
Más allá de eso, cada cosa tiene su ventaja y desventaja. Hasta hace poco, una diapositiva escaneada en un escáner rotativo tenía más pixeles que la mejor imágen digital. Hoy ya no estoy tan seguro.
E independientemente de todo, terminamos trabajando con las fotos digitalizadas! En eso, las digitales ya tienen un paso ahorrado.
Al venir a la Antártida, tuve que repensar todo eso y optar por lo más práctico y seguro. He traído un poco de todo.  Lo ideal con un rollo expuesto es revelarlo cuanto antes. Acá no existía tal posibilidad (al menos con las diapositivas), y no podía exponer un rollo y revelarlo a la vuelta, un año después. Si bien el frío las conserva, existe el riesgo del virado de colores, del resquebrajamiento de la película, etc.
Por otro lado, en la Antártida la atmósfera es mas diáfana. Los días de sol hay mucho blanco y azul, con gran contraste, y en los días grises, las montañas que veías hace una hora, han desaparecido en un manto neutro homogéneo de niebla y nubes. Pisas y no sabes dónde pisas. La nieve no tiene relieves. Todo se confunde. La luz engaña mucho.
La retroalimentación de las digitales es algo impagable y si estás un año en un lugar al que te ha costado venir (en todo sentido), más vale vuelvas con buenas fotos. Esa es la ventaja más visible de las digitales. Yo habitualmente saco en manual, midiendo la luz con un fotómetro puntual. A juzgar por mis decisiones en base a las mediciones, muchas de mis fotos hubieran salido mal en película. Con las digitales tienes la posibilidad de corregirlos en el momento. Bueno, hasta los mejores fotógrafos de estudio toman fotos con una Polaroid para juzgar la mejor exposición.
He sacado mucho en blanco y negro, algunas diapositivas, pero la gran mayoría han sido digitales. Y cuando he sacado películas, comparo siempre mi medición con el resultado digital y muchas veces he tenido que corregir lo que me parecía correcto.
Igual, las digitales me dan cierta intranquilidad. Siempre preferí tener las fotos en la mano. Tocarlas. Saber que están en una caja. Acá, son sólo números! Y eso que me llevo muy bien con las computadoras (soy un Mac adicto!)


Viajes por lugares increíbles. ¿Qué te falta? ¿Cuáles son tus ilusiones y objetivos a largo plazo?
Soy de soñar despierto. Tengo ilusiones desde mi infancia. Algunas han servido sólo para empujar el carro, otras las he podido cumplir (la Antártida, por ejemplo, aunque sea parcialmente).
Tengo un amigo boliviano-alemán, Wolfgang Leander (a quien deberían conocer:
http://www.oceanicdreams.com ), fanático de los tiburones y la fotografía en blanco y negro, que me espera para algún día fotografiar juntos. Eso es algo que voy a hacer. Nunca he podido fotografiar tiburones, y es una deuda pendiente con mis sueños más lejanos.
Volver a la Antártida con un proyecto más ambicioso de buceo y fotografía, está definitivamente en mis planes. Me encantaría poder meterme en el interior de un témpano o glaciar. Hay enormes cuevas de hielo y creo que eso sería lo máximo.
Finalmente, quiero bucear en cuevas y naufragios profundos. La oscuridad y el silencio me llaman (pasto para el psiquiatra, no?).


Vivimos una época en la que todos los buceadores pueden hacer buenas fotos y después retocarlas y publicarlas de inmediato. ¿Crees que terminó la época de los grandes fotógrafos submarinos?
No, vuelvo a lo de antes. No creo que importe mucho el medio, sino el ojo. Por supuesto, si uno es hábil con Photoshop, puede hacer milagros, y no lo critico para nada. Más allá de la tecnología, está el talento y la creatividad, y uno puede ser talentoso, incluso para inventar algo salido sólo de su imaginación.
Por otro lado, es cierto. Antes te sorprendías ante una foto macro o un tiburón o una ballena. Hoy con el turismo y la fotografía digital, es más difícil sorprender con algo no visto.
Hoy (bueno, siempre ha sido así), para sorprender, hay que ser original. La buena noticia es que para serlo no hay que sumergirse 80 metros, o hacer locuras. Un ser común, haciendo algo fuera de lo común, puede estar en la playa más cerca de casa. Ése, del que aparentemente ya conocíamos todo, nos sorprende. Para eso hay que tener paciencia, talento, y si hay técnica, mejor.


¿Qué opinas sobre los concursos de fotografía subacuática en la actualidad?
Nunca me ha ido bien en los concursos, y sólo participé en muy pocos y hace mucho. La verdad es que no conozco mucho de ellos. La competencia siempre es buena, y si uno no se lo toma muy en serio, sea que gane o pierda, siempre puede aprender algo.


Marcelo Mammana. Copyright. Nudibranquio en Canal Beagle, Ushuaia, Tierra de Fuego   www.light-underwater.com
  Nudibranquio en Canal Beagle, Ushuaia, Tierra del Fuego.



Como médico. ¿Podrías darnos un diagnóstico de los océanos?
Glup! Esa sí que no la tenía! No, no puedo. Uno no debe opinar de lo que no conoce, no?
Puedo decir sí que (desde todos los tiempos) hay algunos hombres que tratan de sacar el mayor provecho de la Naturaleza, de la peor manera, sea con la caza de ballenas, la venta de aletas de tiburón, la contaminación de las aguas por la industria, etc.
Afortunadamente, también hay hombres del otro lado, que aunque les resulte difícil, tratan llevar la balanza para el otro lado. Se supone que nosotros estamos de este lado, y debemos aportar nuestro granito de arena: la fotografía puede ayudar y mucho para dar a conocer no sólo los desmanes de los hombres, sino también la belleza de la naturaleza y sus esfuerzos por sobrevivir pese a nosotros.


¿Qué consejos le darías a un fotógrafo que empieza?
Primero, que se sienta cómodo bajo el agua. Imprescindible. No se puede fotografiar mientras se piensa en el manómetro. Es como jugar al polo (yo no juego al polo, pero supongo que es lo mismo): el jugador se preocupa por meter la bocha entre los palos, no por el caballo.
Que lea mucho, que fotografíe mucho y que se equivoque mucho. Una foto buena es el resultado de muchísimas fotos malas. Se necesitan hacer muchas fotos malas para llegar a esa buena. Una foto buena en el primer rollo (bueno, sigo con los rollos) es probablemente suerte. Nos ha pasado a todos. Cuando fotografías todo en automático, algunas salen bien, y te crees un fenómeno. Cuando empiezas a entender y a sacar en manual, tus fotos empiezan a salir mal, como para pegarte un tiro. Ahí está la diferencia. Si sabes sacarle el jugo a los errores, entonces aprendes. Además, siempre te falta algo para que la foto sea perfecta. Eso es como la zanahoria delante, siempre algo a qué aspirar.
A la hora de mostrar, es preferible mostrar 10 fotos buenas, a mostrar 40 fotos entre las cuales haya de todo. Hay que saber editar. Tu mejor aliado es el tacho de basura. Yo sólo muestro mis fotos malas a mis hijos.



Para trabajar ¿Mejor solo o en equipo?
Eso es muy personal. Yo me siento más cómodo solo. Buceo solo y fotografío solo y luego, edito solo. Sin embargo, reconozco que el trabajo en equipo, sobre todo si el grupo se conoce bien, y cada uno siente el proyecto como propio, es muy productivo. Son costumbres y formas de ser.

 

 



Un grupo de buzos sobre el naufragio del Oro Verde en Grand Cayman.

 

     Podéis visitar una exposición de Marcelo Mammana en la url: 
 
http://www.light-underwater.com

 

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