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      ENFERMEDAD DESCOMPRESIVA EN MEDIO HIPERBÁRICO     

 

DEFINICIÓN

La Enfermedad Descompresiva (ED) es un cuadro patológico que afecta de forma específica a determinados colectivos profesionales o deportivos (aviadores y buceadores principalmente), que “aparece como resultado de la formación de burbujas de gas procedentes de los gases inertes disueltos en los tejidos cuando se registra una disminución suficiente de la presión ambiental”. Durante la descompresión, el gas inerte es removido desde los tejidos hacia la sangre, acarreado a los pulmones y exhalado. Si este proceso ocurre de una forma controlada, de tal manera que la tensión del gas inerte no alcance el nivel suficiente de supersaturación para formar burbujas, la descompresión transcurrirá sin incidentes. Según la localización y tamaño de la burbuja así será la clínica de la ED cabe destacar que aun sin la presencia de sintomatología clínica evidente se puede detectar la presencia de burbujas denominadas por este motivo como “silentes”, en el torrente circulatorio.

 

ANTECEDENTES

Al ser requeridos trabajos bajo presión e irse prolongando el tiempo de permanencia en el fondo y la profundidad, los trabajadores comenzaron a experimentar problemas físicos y fisiológicos con mayor intensidad.

1660 Robert Boyle publica su trabajo “The spring of the air” que contiene los relatos de un gran número de estudios hechos con animales y hace la primera descripción sobre los orígenes de lo que posteriormente se denominaría “ataque de presión”. Relata que provocó sintomatología en una serpiente mientras la descomprimía en su bomba experimental; Boyle escribió:

“Inmediatamente observé al reptil, al cual se le apreciaba manifiestamente una pequeña burbuja de aire moviéndose dentro del humor acuoso de uno de sus ojos”.

1841 Los primeros casos en humanos fueron observados por Triger en los trabajadores de las minas de carbón quienes trabajaban bajo presión para mantener a un mínimo las filtraciones de agua. Triger observó que algunos mineros sufrían contracciones y dolores musculares después de salir de las galerías presurizadas. En ese mismo año y basado en aquella sintomatología de los mineros; Triger dio a conocer sus experiencias con el primer “cajón de hinca” utilizado para la excavación del río Loira.

1854 Pol y Watelle comenzaron a estudiar el fenómeno de la enfermedad descompresiva e informaron que este ataque se presenta siempre al salir de un ambiente con aire presurizado y experimentaron que el retorno al ambiente presurizado aliviaba los síntomas. Aplicando un término jocoso, dijeron: “Este es un espectáculo donde sólo se paga a la salida”

1863 Foley recomendaba, en cuanto al tratamiento, volver de nuevo al ambiente presurizado del cajón.

1878 Paul Bert, médico francés, publica su trabajo “La presión barométrica (Investigación en fisiología experimental)”, en dicho trabajo él es capaz de demostrar que las burbujas eran esencialmente de nitrógeno. Posteriormente en 1880 el mismo Paul Bert realiza experiencias para aplicar un método de tratamiento mediante la administración de oxígeno puro, con el propósito de hacer un “Lavado” y eliminación del nitrógeno. También descubrió que el oxígeno era tóxico cuando se respiraba bajo determinadas presiones. Por este trabajo a Paul Bert se le da el título de “Padre de la presión fisiológica”.

1908 Haldane publica su primer “juego de tablas de descompresión”, este doctor Ingles había sido comisionado por la Royal Navy para trabajar investigando un programa de descompresión que pudiera ser aplicado por los buzos de la flota británica. 1960 Golding clasifica la Enfermedad Descompresiva en tipo 1 y tipo 2, empleando el término Bends específicamente para referirse al dolor periarticular o en un miembro.

1967 Se ponen en práctica las tablas 5 y 6 denominadas de recompresión mínima respirando oxígeno, cuyo uso se ha generalizado hasta el presente.

Durante los últimos años se han venido modificando las tablas de tratamiento, con base en la estadística observada; dichas modificaciones atañen principalmente a profundidades y tiempos de tratamiento.

 

 

FISIOPATOLOGÍA

Se parte del principio que cualquier gas respiratorio comúnmente es en realidad una mezcla de gases, de la cual uno de los componentes es el oxígeno, indispensable para la vida y que se incorpora a las reacciones bioquímicas del metabolismo; dichas mezclas pueden variar con respecto a la proporción de sus componentes.

La excepción a la afirmación anterior son las raras ocasiones en las que se respira oxígeno al 100% siendo este el único gas que se puede respirar puro, durante un tiempo significativo, sin que tenga repercusión inmediata para el sostén de la vida.

Son de vital interés, para el caso que nos ocupa, los gases diluyentes de la mezcla

respirada. En el caso de que la mezcla gaseosa sea el aire, el gas “diluyente” referido es el nitrógeno (N2); pero en otras mezclas respiratorias, como las utilizadas en buceo el gas complementario de la mezcla puede ser el Helio (He), el Hidrógeno (H) o mezclas en diversas proporciones de estos tres gases.

Estos gases tienen la característica común de ser metabólicamente “inertes”; es decir, el organismo humano no los emplea en ningún proceso bioquímico.

En personas que están sometidas a una presión ambiental superior a la atmosférica y que respiran a dicha presión; durante el tiempo que dura esta exposición y por efecto de diversos fenómenos físicos, sus células tienden a sobresaturarse de los diversos gases que componen la mezcla respiratoria.

Para entender mejor estas ideas conviene recordar algunos conceptos y leyes que explican dicho fenómeno:

 

 

Ley de DALTON:

Establece que la presión total ejercida por una mezcla de gases es igual a la suma de las presiones parciales de cada uno de los gases de los que está compuesta.

Presión total = P1+ P2 + P3......

Estas presiones parciales son las que varían en función de la presión ambiental ya que, la presión parcial es directamente proporcional a la presión total a la que la mezcla está sometida en ese momento.

Pp = % x Presión total.

- Gradiente de presión parcial: Definiremos este concepto como a la diferencia de presiones parciales que existe entre dos espacios; las moléculas de un gas pasarán del espacio con mayor presión parcial hacia el que tiene menor presión. La velocidad a que pasan estas moléculas está influida por la diferencia de presiones parciales de forma que lo hará más rápido cuando la diferencia de presiones entre ambos sea mayor. Sabemos que al incrementarse la presión ambiental aumenta la presión de los gases en el alveolo y al ser mayor que la presión de los gases disueltos en sangre y células, la difusión de los mismos hacia los tejidos es mayor en cantidad y velocidad ya que el gradiente de presión es mayor.

De esta forma y por medio de la respiración se van equilibrando las presiones parciales del gas inerte disuelto en los líquidos de tejidos y células con el aire respirado.

 

Ley de HENRY:

Nos dice que la cantidad de un gas que se disuelve en un líquido, a una temperatura determinada, es directamente proporcional a la presión del gas que se encuentra en contacto con el líquido.

Esta cantidad de gas disuelto depende también de la constante de solubilidad del propio gas.

Dicha disolución no se produce de una forma instantánea sino que se produce progresivamente por lo que influye el factor tiempo.

Si tenemos en cuenta que el gradiente de presión alveolo – capilar esta aumentado como consecuencia del aumento de presión ambiental, y la sangre es un líquido; entenderemos las implicaciones de esta ley.

Así pues cuanto más tiempo esté en el fondo más gas inerte tiende a difundir hacia los espacios corporales, disolviéndose en los líquidos que contienen, hasta su completa saturación.

 

Ley de BOYLE:

Esta ley establece que el volumen de un gas es inversamente proporcional a la presión a que está sometido. Al iniciar el ascenso el buceador y, por lo tanto, disminuir la presión; el de gas inerte no disuelto aumentará de volumen con las consiguientes complicaciones clínicas.

P X V = P´ X V´

 

 

Los distintos espacios corporales no se comportan de una forma homogénea ante la saturación o desaturación, si en algún momento por la causa que sea no se lleva una correcta descompresión y por lo tanto una correcta eliminación paulatina y gradual del gas inerte; se corre el riesgo de sufrir una ED por la formación de burbujas como nos indicaba la analogía de la botella de soda.

 

EPIDEMIOLOGÍA

Es una patología que aparece principalmente en buceadores aunque también puede afectar a pilotos, aviadores, paracaidistas, mineros y obreros “de cajones”, como los constructores de pilares de puentes y túneles submarinos, o en general de personal que se exponga a variaciones importantes de la presión ambiental.

Se ha visto que aún siguiendo las tablas de descompresión de forma adecuada existe un 5% de probabilidades de padecer una enfermedad descompresiva.

 

CLÍNICA

La E.D., en función de su sintomatología ha sido dividida clásicamente en dos categorías:

E.D. tipo I o leve y E.D. tipo II o grave, lo cual se hizo en un intento de diferenciar los casos y de esta forma poder estandarizar la identificación, pronóstico y tratamiento.

El Departamento de Medicina Subacuática del Hospital Naval de Bethesda ha definido la E.D. tipo I como la patología disbárica que se caracteriza por presentar dolor articular (en inglés "bends"),o rash cutáneo con manifestación dérmica variada (eritema, exantema, máculas, pápulas, etc.), en la que el examen neurológico es normal y en el que, sometido el paciente a una presión de 2,8 ATA respirando O2 al 100 %, el dolor desaparece dentro de los diez minutos de

recompresión a dicha profundidad.

Sobre la E.D. tipo I no nos vamos a extender debido a la menor importancia de sus síntomas y por lo tanto, a lo atípico de su aparición en un servicio de Medicina Intensiva, y solo la citamos con el propósito de que su conocimiento nos permita valorar su existencia, porque puede ocurrir que una E.D. tipo I evolucione hacia una E.D. tipo II, lo cual nos debe hacer pensar que estamos ante un paciente con una E.D. importante

Las manifestaciones clínicas de la E.D. tipo II implican la posibilidad de afectación del SNC y periférico (aunque en la mayoría de las series es englobado en el mismo grupo que las manifestaciones medulares), del sistema cardiovascular, respiratorio, o gastrointestinal.

 

Síntomas Neurológicos

Pueden ser debidos a afectación cerebral, cerebelosa, medular, o de los nervios periféricos. Suele ser más común entre los buceadores con aire que efectúan inmersiones de repetición.

Las manifestaciones cerebrales suelen ser más súbitas en su aparición (el 50 % dentro de los 3 primeros minutos) observándose que cuanto más breve es el periodo entre la llegada a la superficie y la aparición de los síntomas, mayor es la severidad del cuadro y peor es el pronóstico.

 

Afectación cerebral

Las manifestaciones clínicas dependen del lugar de la obstrucción vascular y de la posibilidad de circulación colateral, aunque lo habitual es la afectación de múltiples puntos localizados principalmente en los lóbulos frontal y parietal.

Cualquier afectación del tejido cerebral va a dar lugar a manifestaciones análogas a la de cualquier otra patología cerebro vascular, por lo que nos podemos encontrar con síntomas de hemiplejia, monoplejia, convulsiones focales o generales, afasia, estados confusionales, cefaleas (por edema cerebral), visión borrosa o “en túnel”, escotomas, disartria, etc.

Como medios diagnósticos, una vez efectuado el tratamiento recompresivo oportuno, podemos utilizar estudios mediante TAC y RNM que nos pueden localizar las zonas afectadas. Otras pruebas más sofisticadas, como el empleo de perfusiones con tecnecio, o la tomografía con emisión de fotones nos pueden ayudar para identificar las lesiones múltiples y difusas.

Afectación cerebelosa

Estas lesiones se pueden manifestar en forma de ataxia, descoordinación, con típicos signos neurológicos de hipotonía, disminución de los reflejos, asinergia, dismetría, tremor, diadococinesia y nistagmus.

 

Afectación medular

Los signos y síntomas típicos de la afección medular pueden ser precedidos por un típico "dolor en cinturón" que puede ser el aviso de una enfermedad medular grave. La sintomatología más habitual se presenta en forma de paraplejía o paraparesia, con retención urinaria por parálisis vesical, la cual puede dar origen a un dolor pélvico que en muchos casos es mal diagnosticado y peor tratado. Asimismo, los afectados pueden presentar pérdida del control esfinteriano y disestesias en tronco y abdomen. En el diagnóstico de la E.D. medular se puede utilizar los potenciales evocados somatosensoriales para conocer la extensión de la lesión medular además de servir también para valorar la efectividad del tratamiento.

En relación con la E.D. neurológica se ha observado una mayor prevalencia en los pacientes que presentan un foramen oval persistente con shunts interauriculares, que daría lugar a que las burbujas que escapan al filtro pulmonar pasen a la circulación arterial, aunque trabajos recientes ponen en duda dicha prevalencia.

En los casos en que se sospeche la existencia de un foramen oval persistente efectuaremos una ecocardiografía transesofágica con contraste para confirmarlo.

 

Afectación de los nervios periféricos

La formación de burbujas en la mielina de los nervios periféricos puede manifestarse por una desigual afectación motora o sensitiva que afecta principalmente a los miembros inferiores, siendo la sintomatología más común las parestesias, adormecimiento y debilidad motora.

 

Síntomas vestibulares

La E.D. por localización de la burbuja en oído interno es mas frecuente en el buceo con mezclas de Helio (principalmente cuando se produce un cambio rápido de respirar Helio a aire) o Hidrógeno, y más inusual cuando se bucea con aire.

Pese a ser una rara manifestación de E.D. es importante su conocimiento para efectuar un diagnóstico diferencial correcto con los accidentes de buceo por barotraumatismo de oído interno, puesto que en el primer caso el tratamiento recompresivo es fundamental y en cambio la recompresión en el caso de un barotrauma está totalmente contraindicada ya que además de no ser de utilidad puede agravar el estado del paciente, empeorando el pronóstico desde el punto de

vista funcional del oído interno.

La E.D. se manifiesta mediante síntomas cocleares, como acúfenos e hipoacusia neurosensorial, y/o síntomas vestibulares con vértigos, náuseas y vómitos.

 

Síntomas gastrointestinales

Se pueden manifestar por náuseas, vómitos, diarreas o espasmos abdominales. En los casos más graves pueden presentarse cuadros de isquemia y hemorragia intestinal.

Debido a lo infrecuente de su aparición es importante realizar un minucioso diagnóstico diferencial con otros cuadros gastrointestinales más frecuentes.

 

Síntomas respiratorios y cardiacos

Cuando la liberación de burbujas por parte de los tejidos sucede de forma masiva puede ocurrir que el lecho vascular pulmonar no sea capaz de evacuar todo el volumen de burbujas que le llega, dando lugar a manifestaciones pulmonares ("chokes") con signos y síntomas de distress respiratorio. Para que esto ocurra tiene que obstruirse un 10 % o más del lecho vascular pulmonar.

El gas en el interior de los vasos pulmonares produce el desplazamiento de la sangre provocando una expansión de los pulmones intravascularmente. El paciente presenta disnea, taquipnea significativa, dolor subesternal que se agrava con la inspiración, tos irritativa paroxística y cianosis.

 

Manifestaciones hematológicas

En los casos de una descompresión explosiva podemos encontrar una presencia masiva de gas en la sangre, lo cual va a originar importantes cambios reológicos que se van a manifestar con una hemoconcentración grave, llegando a un cuadro de coagulación intravascular diseminada.

Asimismo aparecen signos y síntomas de shock hipovolémico con hemoconcentración, hipotensión postural, síncope, mínima (o nula) diuresis, etc.

Los datos del laboratorio mostrarán trombocitopenia, aumento de la VSG, disminución del sodio y ácido láctico, alteraciones enzimáticas, etc...

 

 

PREVENCIÓN

Una vez que el buceador ha estado en el fondo y decide emerger debe de tener en cuenta como hemos visto, el tiempo de la inmersión y la profundidad de la misma.

Debe realizar paradas de descompresión, estas paradas de descompresión buscan la eliminación gradual y paulatina del gas inerte que se ha ido acumulando en los líquidos corporales durante la inmersión.

 

 

TRATAMIENTO

El tratamiento definitivo de la ED es la recompresión e hiperoxigenación. Esto implica el retorno de la víctima a una presión elevada en una cámara, respirando una alta presión parcial de oxígeno, con el propósito de 1. Reducir el tamaño de las burbujas forzándolas a disolverse nuevamente y; 2. Favorecer la eliminación de gas inerte.

 

Evacuación

Al paciente disbárico lo debemos considerar como un "paciente especial" ya que en su tratamiento se va a requerir el empleo del OHB y por tanto será necesario disponer de una C.H. Esto es importante, pues no existen en nuestro país suficientes centros hiperbáricos hospitalarios.

Actualmente, los pacientes con patología disbárica son trasladados a diferentes hospitales generales hasta que en uno de ellos, y de forma casi siempre casual, alguien recomienda su evacuación a un centro hiperbárico. Este peregrinaje debiera evitarse, puesto que el tratamiento fundamental de la E.D. es el recompresivo en C.H. respirando O2 al 100 % según unas tablas de tratamiento con un protocolo acorde al estado del paciente.

Respecto a la evacuación del enfermo: Ante una llamada comunicándonos el envío de un buceador con sospecha de patología disbárica, debemos recomendar como norma principal que el paciente respire O2 puro con un flujo de 8-10 L/min (mejor si lo hace en un sistema de circuito cerrado ya que permite una mayor duración de la botella de O2). Con esto conseguimos una más rápida eliminación del N2 del organismo así como contrarrestar el proceso isquémico que la burbuja está provocando.

El paciente debe estar en posición horizontal, bien abrigado y siéndole suministrado fluidoterapia, principalmente con suero fisiológico y Ringer-Lactato.

Si el paciente va a ser trasladado en helicóptero, este no debe sobrepasar los 150 metros como cota máxima de vuelo, y si es por vía terrestre se evitaran accidentes orográficos mayores de 150 metros de altura. En ambos casos lo que se pretende evitar es la pérdida de altitud y la consiguiente disminución de la presión atmosférica, pues ello se traduce en un aumento del diámetro de la burbuja empeorando el estado, pronóstico y evolución del paciente.

 

 

Oxigenoterapia Hiperbárica

En cuanto al tratamiento en si, como ya hemos dicho anteriormente, lo principal y prioritario será la recompresión terapéutica en C.H., donde el paciente respirará O2 al 100 % según un protocolo de tratamiento con tablas de O2 a baja presión.

Para conseguir los mejores resultados y no empeorar el pronóstico, evitando asimismo la posibilidad de secuelas, el tratamiento, en este caso el recompresivo, debe iniciarse tan pronto como sea posible.

 

 

Ángel Aguado Vidal

 

 

Visto en Internet

Medicina hiperbárica

 

 

  

 
  
 


 

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