Entregadas 60 licencias para la pesca del longueirón en la modalidad de
buceo en la provincia de Huelva.
Son las primeras
autorizaciones tras la regulación normativa de esta especie conocida como
'navaja'.
El consejero de Agricultura y Pesca, Isaías Pérez Saldaña, ha entregado 60
licencias para la captura del longueiron a 58 pescadores de Isla Cristina y
dos de Lepe (Huelva) que durante dos años renovables podrán desarrollar esta
actividad marisquera que se realiza mediante equipos autónomos de buceo.
Estas son las primeras licencias que se conceden para la pesquería del
longueiron (especie también conocida como navaja), regulada a través de la
Orden de la Consejería de Agricultura y Pesca de 15 de octubre de 2007.
Pérez Saldaña ha explicado que la ordenación y gestión de esta pesquería
permitirá una explotación racional de este recurso, la profesionalización
del sector y una comercialización responsable de los productos, garantizando
la sostenibilidad de la actividad. Además servirá para impulsar el
desarrollo de la actividad bajo unas condiciones laborales y socioeconómicas
dignas. En este sentido, ha comentado que la falta de regulación de esta
pesquería, que combina pesca y buceo profesional, favorecía su realización
por personas que en muchas ocasiones carecían de los conocimientos
necesarios para efectuarla en las condiciones de seguridad.
Las 60 licencias permitirán una producción anual en torno a 500 toneladas y
generarán más de 100 empleos directos (cada dos buceadores deben llevar un
marinero a bordo llamado 'empacador' que se encarga de manipular las
capturas). El precio en primera venta se sitúa en torno a los 4 ó 5 euros
kilo y los principales mercados se localizan en Madrid, Barcelona, Sevilla,
Cádiz y el mercado local de Huelva.
La normativa que regula la pesca del longueirón en la modalidad de buceo en
la provincia de Huelva establece una tara de captura de 40 kilos por
mariscador y día de lunes a viernes, excluidos sábados, domingos y festivos.
Para realizar esta actividad el mariscador deberá contar con el título de
buceador profesional de pequeña profundidad.
La normativa establece, asimismo, una veda en el mes de mayo para favorecer
la conservación de esta especie y la obligación de pasar el marisco por un
centro de expedición, depuración o de transformación y comercialización a
través de una lonja o centro de expedición autorizado.
Antes de la aprobación de esta normativa, la Consejería impulsó la
organización de cuatro cursos para que los interesados obtuvieran el título
de buceador profesional de pequeña profundidad, requisito indispensable para
esta actividad. Los cursos se realizaron en colaboración con las escuelas
oficiales de buceo de Benalmádena y Málaga, con un coste de 96.000 euros y
la participación de 64 alumnos.
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